Romería a la ermita de San Zoilo, 15 de mayo de 2009

 

Un gran día de jotas y espigas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ermita de San Zoilo (Cáseda), 15 de mayo de 2009

Como cada año, y así desde tiempos inmemoriales, Cáseda tenía una cita en la ermita de San Zoilo. La primavera traía su 15 de mayo en viernes y, aunque el día amaneció fresco y amenazando esas borrascas de temporada, el tiempo aguantó -como no podía ser de otro modo-, fue benévolo con los sanzoileros y todo acabó siendo una gran jornada de encuentros, reencuentros y romería a nuestra centenaria ermita de San Zoilo. Cáseda está con ella, que nadie lo dude, y menos en Pamplona.

Al mediodía, cuando el día parecía aclararse, la imagen de San Zoilo, santico cordobés que allá por el siglo catorce acabó dejando mella en estas tierras del norte, llegó a este enclave medieval abrazando a su tradicional ramo de espigas de trigo, presagio de bonanza y cosecha. En las imágenes lo vemos: hace años eran otros los casedanos que portaban en andas la imagen de San Zoilo; hoy eran sus nietos, críos de 9 y 10 años, los que querían ser protagonistas de esta fiesta tan casedana, tan nuestra, que año tras año convoca a todo el pueblo en esta hondonada de San Zoilo, un enclave entre la cañada real y el viejo camino de la Bardena. Así fue y así está escrito que fuera: no hay jornada mala, cuando hay festividad en el campo.

Poco después, el santo llegaba a su casa, un recinto que para entonces estaba lleno de casedanos y amigos de Cáseda. Como mandan los cánones, la ceremonia religiosa tuvo lugar en el interior de la ermita medieval. Poco antes, no faltaron los rumores entre los asistentes: ¡Qué bonita es esta ermita! ¡Cuándo se arregla esto! ¡Qué pena dar ver esta ermita de esta manera!

Cáseda se daba cita con su enclave medieval y la ermita se llenó por completo. Entre sus centenarios muros de piedra labrada, los asistentes oyeron misa y también escucharon, con esa brillantez a la que nos tienen acostumbrados, las voces del coro de Cáseda.  Felicidades a todos ellos por querer deleitarnos con sus cantos, también en la ermita de San Zoilo. Después, quedaba el broche de oro al ceremonial, porque tampoco quiso faltar a la cita la buena jota. Tal y como viene siendo costumbre, un par de buenos mozos casedanos, don Joaquín Vizcay y don Miguel Rada, afinaron sus gargantas, agarraron tono y cantaron una jotica, de esas que hacen época. Al santico casedano cantaron a dúo con hondura y emoción. ¡Qué gran jota, qué gran jota! ¡Y cómo se escuchó en el interior de esa ermita sanzoilera! A tenor de los testimonios reunidos, a más de uno se le pusieron los pelos de punta. Bravo, bravo por ese par de joteros casedanos. El 15 de mayo la jota también acudió a San Zoilo y esa jota decía así:

De tu pueblo, sus plegarias

escucha San Zoilo nuestro.

De tu pueblo, sus plegarias

y concédenos tu gracia

para seguir con esperanza.

Fue una jornada con mucha afluencia de público, que abarroraton los aledaños de San Zoilo. Después, el Ayuntamiento de Cáseda, con la presencia de su alcalde y concejales, ofrecieron a cada asistente lo que desde hace tantos y tantos años viene siendo tradicional: la barrica de pan, la tabletica de chocolate y ese vino de la tierra que nunca falta. A diferencia de anteriores convocatorias, este año se entregó una botella de vino de la tierra, aunque los más pequeños tuvieron la oportunidad de llevarse su lata de refresco de cola. Y todo, amenizado con el tañido de nuestra campana, que tampoco faltó a la cita. Cada cuarto de hora, se escuchaba su repique desde la espadaña de la ermita. Felicidades, porque este viernes pasado, 15 de mayo, la campana de la ermita de San Zoilo cumplía su primer aniversario.

Lo que vino después fue un verdadero festín. Las cuadrillas se diseminaron por los alrededores de la ermita y otras buscaron esos rincones que nos brinda el término municipal de Cáseda. Ensaladas y costillas de cordero a la brasa de sarmiento no es mal menú para pasar un gran día de campo. Algunos empalmaron la comida con la cena, porque en la campa de San Zoilo no faltaron las cuadrillas que llegaron a ver cómo se hacía la noche. Y entrando a la madrugada, música para los jóvenes y no tan jóvenes en el pueblo.

Fue un gran día, sin duda, éste de San Zoilo. Cáseda al encuentro de su ermita, para decir a propios y extraños que no se olvidan de ella, que Cáseda y Navarra tiene una deuda pendiente con este patrimonio medieval que, por derecho propio, algún día debe ser rehabilitado como merece.

Como cada 15 de mayo, el pueblo de Cáseda quiso estar con su ermita. Ahora sólo falta que el Ayuntamiento de Cáseda y el Gobierno de Navarra se pongan de acuerdo y arrimemos todos el hombro para ver un San Zoilo rehabilitado. Desde aquí hacemos votos para que así sea.